Se ha preguntado por qué los divorcios han aumentado tanto en la última década. En los países desarrollados principalmente y en naciones emergentes. Las respuestas pueden ser muchas, sin embargo, el común denominador es la modernidad. El mundo actual va muchísimo más rápido que hace tres lustros. La tecnología ha avanzado a la par de otras áreas del diario vivir. Ahora la competencia para cualquier cosa es mayor. Y si llevamos esto al ámbito de la pareja, obviamente que la influencia de estos tiempos es determinante.

Vamos por parte. Antiguamente era el marido el que financiaba el hogar y la mujer generalmente se dedicaba a su casa; posteriormente la mujer, aunque fuera aumentando su presencia en el mercado laboral, todavía se mantenía el esquema del hombre proveedor, siendo los ingresos de ella para sus gastos personales.

A fines de la década del dos mil la situación se ha revertido dramáticamente. Se observaron mandatarias mujeres como Michelle Bachelet, en Chile; Ángela Merkel, en Alemania; Cristina Fernández, en Argentina. Por otro lado, Condoleza Rice, Hillary Clinton, en los Estados Unidos etc.

Es normal en la familia del 2018 ver a esposas profesionales que ganan tanto o más que el marido. La relación de pareja no ha evolucionado a la par de esta situación, siendo cada vez mayor los problemas. El instinto masculino es de protección y el femenino de buscar protección en el hombre. Al transgredirse esta condición natural, surgen los problemas. Las discusiones pasan a ser cotidianas y la rivalidad pasa a ser un ingrediente de la relación actual.

Muchos hombres criados con la mentalidad del macho protector y proveedor ven su esquema transgredido, y quizás inconscientemente lo externalizan con actitudes hostiles. Ellas no transarán con esta tendencia, a pesar de sentir que algo les falta: esa dependencia, estar bajo las alas protectoras, mas no se dan cuenta que se trata de un instinto natural que está siendo modificado por la vertiginosa vida del siglo veintiuno.

Ahora, cuál sería la solución. Poner por encima de todo su amor y entender que la causa de muchos problemas es lo aquí mencionado. Ambos deberán transar y adaptarse al estilo de vida actual. Muy importante es pasar tiempo juntos. Fines de semana solos, Cenas a la luz de las velas, paseos al parque tomados de las manos, etc. No dejen que el trabajo les quite esos momentos que no volverán. Al final de su matrimonio mirarán atrás y observarán que estuvieron todo su tiempo en una oficina o lugar de trabajo y que los momentos juntos fueron demasiado pocos. Si están juntos es porque se aman. Demuéstrenlo.

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