Los ciudadanos simples y comunes evitamos expresar públicamente nuestra opinión, porque la posibilidad de ser acogidos y escuchados no es de este tiempo. Sin embargo, cuando el agua del río llega hasta la casa, algo habrá que decir.

En este tiempo de bella indiferencia, deseo compartir algunas reflexiones respecto a la ley de aborto. Esta Ley fue presentada el 31.01.2015, y “regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en 3 causales”. Debería decir “regula y obliga a ejecutar el aborto”, por lo que leeremos a continuación.

Señala 3 Causales:

“A.- Riesgo Materno.

B.- Malformación Fetal incompatible con la vida extrauterina.

C.- Violación”.

Respecto a la primera causal, riesgo materno, comento que, solamente le da “buena vibra” a la ley, porque en nuestro país, no se deja morir a una madre por causa de un embarazo y la mortalidad materna en nuestro país es muy baja.

El documento menciona en las dos primeras causales, el embarazo ectópico y el embarazo molar y la mortalidad materna en número de 54 casos, en ese año,     -actualmente, sin esta ley es menor-, que si se hubiese practicado aborto se habrían evitado. Estos casos fueron por patología médica o complicación del embarazo. Comento que la interpretación de esta información es básicamente equivocada. Hacer abortos para evitar la muerte materna es una profunda falta de conocimiento en salud.

El documento presenta los siguientes Fundamentos

“1.- Obligación internacional de cumplir con los Derechos Humanos.

2.- Contexto normativo global.

3.- El estado debe proteger la salud y autonomía

4.-Se deben hacer modificaciones en el Código Sanitario y Penal y Procesal Penal”.

Respecto a los fundamentos presentados, entiendo que la “obligación internacional” tiene que ver con Tratados de Libre Comercio. Vale decir, en simple, para vender manzanas, tenemos que hacer abortos. Más simple aún, cuando las monedas cantan sus canciones, monedas de cada vez más pocos bolsillos, la vida se pone frágil y su valor se relativiza. Esto no es nuevo en nuestra historia, desde la llegada de los españoles y la búsqueda del oro, con la espada y la cruz.

En los Contenidos

Indica que el límite para realizar la interrupción del embarazo son 12 semanas. Se requiere solamente la decisión por escrito.

En menores de 14, hasta 18 semanas de embarazo.

En este tema tengo una gran duda, como la determinación del tiempo de embarazo, no es exacta y lo es menos a medida que transcurre el mismo. Puede ocurrir que el bebé viva después de nacer, debo preguntar ¿quién y cómo se va a terminar la vida de este recién nacido?

Respecto al Procedimiento

“Para realizar el procedimiento en las 2 primeras causales se requiere del diagnóstico de un médico cirujano ratificado por otro profesional de iguales características. Salvo casos de urgencia.” Comento que la ley no exige que sean especialistas.

En la tercera causal, se refiere a la violación, un equipo de salud deberá evaluar e informar la concurrencia de los hechos. En nuestro idioma simple, esto quiere decir, que una embarazada solamente debe decir que su embarazo fue producto de violación y “estamos OK”, cumple la tercera causal.

Respecto a la objeción de conciencia, el documento señala:

“El médico podrá abstenerse, cuando tenga objeción de conciencia que debe informar por escrito, salvo que requiera atención de urgencia y no haya otro profesional”.

“Además este profesional tiene la obligación de reasignar a otro médico que no tenga objeción de conciencia”.

Respecto a este tema, con las rutinas y prácticas, la objeción de conciencia pasa fácilmente a segundo plano y no es más que papel. Lo concreto es que los médicos se convierten en sicarios del estado y la modernidad.

Para finalizar, debo mencionar que el 60 % de los embarazos que llegan a término, no fueron deseados. La situación actual es más grave aún, porque lo peor que le puede pasar a una mujer es embarazarse.

Cuando una madre decide quitar la vida a su hijo, que es la relación más importante entre humanos, tocamos fondo, ninguna vida está segura.

Cuando llega la noche nuestra conciencia nos habla, a veces suavemente, pero si nos abrimos al cosmos de la conciencia, nos encontramos con la belleza del bien y la bondad en nuestro interior, que es el fin e inicio de la vida. El aborto no es el camino de la vida y el bien, vida que es muy corta, vamos a morir y queremos una muerte digna, pero una muerte digna está unida a una vida digna. Una madre con un aborto voluntario, carga con una herida de una gran equivocación.

Si el estado y la sociedad tienen una opción por la mujer y sus derechos, entonces protejamos globalmente a la mujer, especialmente cuando se embaraza, desde su nacimiento en la familia, educación, el trabajo, remuneraciones y la crianza de sus hijos e hijas.

Debemos recuperar el valor del embarazo como lo más noble e importante de nuestra existencia humana, es el amor que se hace visible y al alcance del toque de nuestra mano. No hay, ni va a existir otra experiencia más profunda y llena de significado que gestar, que dar vida.

Atentamente,

Hernán Santander Martínez.

 

director@revistalavoz.cl +5695074875

Copyright © 2018 Revista La Voz. Todos los derechos reservados.
Editorial Vission Sitio web desarrollado por Marcelo CastroEditorial, Imprenta, Publicidad, .